Hola:
Creo que si alguien puede dar respuesta a esta pregunta (o reflexión en voz alta), será porque tenga ya experiencia en la Administración. Me explico.
En varias de las lecturas del tercer ejercicio de este año, los opositores proponen el uso de PLATA para traducir de manera automática la información de sus diferentes portales. Bien. Entonces, se me ocurre buscar usos reales en el Ministerio de Exteriores (ya que es el objeto del examen), y encuentro que tiene licitado, por la cantidad de casi 50.000€ en dos años (junio 2017 a junio 2019), la “traducción a los idiomas inglés y francés de los textos contenidos en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación”.
¿Acaso PLATA da un resultado tan pobre que el Ministerio que más debería usarlo (o uno de los que más, al menos, para traducir a francés e inglés) decide ignorarlo y buscar traductores fuera de la AGE? No sé exactamente qué significa que “la calidad para los idiomas traducidos mediante traductor basado en reglas es superior a 8 en el índice SSER. La calidad de los idiomas traducidos mediante traductor basado en estadísticas es superior a 4 en el índice SSER (Subjective Sentence Error Rate)”, según la información pública de PLATA. Entiendo que esto quiere decir que PLATA da peor resultado en inglés (y euskera), lo que justificaría, en parte solamente, la elección de Exteriores. Aunque la afirmación “está integrada con el Servicio de Traducción de la Comisión Europea (MT@EC)” haría pensar que da calidad suficiente en inglés también.
En cualquier caso, a Exteriores no le convence, por lo que se ve.
Ciertamente, PLATA no está en el catálogo de servicios compartidos, así que no es obligatorio su uso, pero, aun así…
¿Pasa lo mismo con el resto de servicios comunes? ¿O, simplemente, es que son herramientas demasiado nuevas que aún no han conseguido ganarse la confianza de los funcionarios con capacidad de decisión?
Pido disculpas por la chapa.